¿Cómo se germina una
semilla?
La germinación
es el proceso mediante el cual una semilla se desarrolla hasta convertirse en una planta. Este
proceso se lleva a cabo cuando el embrión se hincha al hidratarse y la cubierta
de la semilla se rompe.
Para lograr esto, toda nueva planta requiere de unos
elementos básicos para su desarrollo:
- Temperatura
- Agua
- Oxígeno.
Por ello es conveniente hidratar las semillas sumergiéndolas en agua durante
12-24 horas (un pequeño truco consiste en añadir una cucharadita de agua
oxigenada por vaso de agua) y después ponerlas en un sustrato húmedo y bien
oxigenado (podrían servir unas hojas de papel absorbente, húmedas, pero sin
encharcar) a una temperatura cercana a los 24 ºC.
Estas condiciones (humedad, temperatura y oxigenación) deben
mantenerse constantes hasta que las semillas germinen (generalmente 24-48
horas, aunque pueden tardar hasta 5 días).
No es necesario
añadir hormonas de enraizamiento, estimuladores ni ningún otro producto para
germinar las semillas.
¿Y qué hago una vez
que la semilla germina?
Una vez que la raíz comienza a crecer, debemos
introducirla en un sustrato adecuado para el desarrollo inicial de la semilla:
Ligero, bien drenado, libre de patógenos y sin exceso de nutrientes. Lo ideal
es usar una buena mezcla para semilleros, o las populares pastillas de turba
jiffy.
Si cogemos tierra “del huerto” o reutilizamos viejos
sustratos de macetas, corremos el riego de que haya patógenos en contacto con
nuestra semilla recién germinada, imposibilitando su desarrollo.
En caso de que el sustrato sea muy arcilloso o retenga
demasiado la humedad, lo más probable es que la incipiente raíz se pudra,
debido a la falta de oxígeno, y perdamos la semilla.
Si la tierra está demasiado fertilizada corremos riesgo de
quemarlas, ya que las semillas no toleran bien los excesos de nutrientes.
Las condiciones climáticas a mantener son similares a las de
enraizamiento: 24ºC, alta humedad y buena oxigenación del sustrato.
Sin embargo, este proceso no lo haremos a oscuras, sino
que expondremos las semillas ya introducidas en el sustrato y regadas, a la luz
solar. Esto lo haremos de forma gradual, pues un exceso de iluminación y calor
repentinos podrían acabar con nuestras plántulas.
Idealmente, pasadas unas 24 horas, las semillas brotarán
del sustrato y comenzarán a abrir sus cotiledones.
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